Siendo madre, esposa, hija, hermana, nuera, tía, cuñada, amiga, trabajadora... cómo mantenerme mujer.

lunes, 25 de octubre de 2010

Carta para ti

¡Hola papi!
Tengo tantas cosas que contarte. Te echo de menos, cada día de mi vida desde hace diez años, cada vez que veo a mis hijos y me doy cuenta de que sólo podrán conocerte a través de mis palabras. Y para que puedan aprender de ti, les cuento tus historias. Que eras el hombre más caballeroso y elegante. El más generoso, siempre te las apañabas para prestarle dinero a quien lo necesitaba. Organizándonos a todos, o intentándolo. Jamás levantabas la voz, no te hacía falta con aquellas frases célebres que soltabas a bocajarro, cualquiera te llevaba la contraria. Eras el hombre tranquilo, paseabas con parsimonia, creo que nunca te vi correr. Todo el mundo acudía a ti buscando consejo, en cuántas ocasiones me habría gustado tenerte a mi lado. Te sentías el hombre más afortunado del mundo, siempre nos decías que querías para nosotros una vida tan feliz como la que tú habías recibido. Amabas a tu familia por encima de cualquier otra cosa, te encantaba vernos reunidos, entre risas y bromas. También adorabas tu trabajo y todos te respetaban, empleados, clientes y proveedores, aunque al final ya estabas cansado y le pusiste fecha a tu jubilación, nunca llegaste a vivir ese momento. Tú siempre estabas atento y pendiente de que estuviéramos bien, aún sin decir nada lo sabíamos. Yo era tu flor de estufa, tu personita delicada, tierna y sensible, y te sorprendías con las firmas de mis amigos a la vuelta de los campamentos diciendo que mi energía para la juerga no tenía fin. Amabas la vida y lo demostraste luchando durante dos meses como un jabato, y menudos dos meses que pasamos en el hospital, ahí se demostró que mamá y tú lo habíais hecho muy bien. La mamá, sus hijos, nueras y yernos hicimos una piña y no permitimos que la situación pudiera con nosotros, nos sosteníamos entre todos y echamos mano de ese sentido del humor que hemos mamado desde pequeños, te habrías sentido muy orgulloso al vernos tan fuertes a tu lado, incluso en el mismo momento de tu muerte. Siempre estabas en todas partes apoyando a tu familia, a tus amigos. Todo el mundo te quería y te respetaba, lo sospechábamos, pero se hizo real el día de tu entierro, aquella lluvia torrencial, inundaciones incluidas, pero nadie faltó, allí estaban todos para despedirse, para abrazarnos, para apoyarnos. Hicimos lo que siempre pedías entre bromas para tu muerte, celebramos una fiesta, sólo te fallamos un poquito porque ninguno se atrevió a echar tus cenizas sobre la mesa de tu jefe, eso pesará siempre sobre nuestras cabezas.
Y desde entonces, cada año acudimos al cementerio, ponemos una flor nueva, pasamos un rato de risas que abrazan a la mamá y nos abrazan a nosotros y luego nos vamos para echarte de menos otra vez.

19 comentarios:

KappieG dijo...

Qué bello texto, como la imagen que está en el título de su blog.

Esas personas... no se olvidan.


Un abrazo fuerte.

Dara Scully dijo...

Jo. Qué penica.
(te dejo una sonrisa doble, para que compense un poquito al menos)

pecas dijo...

uuuuy que linda carta :)

<3

Un abrazo apretado Camaleona

Calvarian dijo...

Simplemente precioso. Unos recuerdos imborrables de alguien que deja una huella imperecedera.
Bésix con abrázix

Alegría. dijo...

A pesar de que no esté, eres afortunada. Hermosísimo.
Un abrazo.

Caparzo dijo...

Jo, Camaleona, que estoy en el despacho y se me ha puesto un nudo en la garganta y unos ojos acuosos que en fin... es que me acuerdo mucho de él...y de sus bromas...

Jorge Senent dijo...

y de ese saludo tan especial que teniamos, unos recuerdos que siempre te hacen añorar esos momentos, déjale una flor de mi parte y un besazo a tu madre.
un besazo muy fuerte.

barbaria dijo...

Y pasen los años que pasen su presencia, su cariño y todo cuánto dejó, permanecerá. Siempre.

Camaleona dijo...

KappieG, gracias...

Dara Scully, cojo tus sonrisas y me las guardo, pero no te preocupes, que mi forma de recordarle siempre es a través de la risa... no puede ser de otra forma, es lo que él quería.

pecas, casi me ahogas con ese super abrazo... ¡¡gracias!!

Calvarian, tú lo sabes bien, porque también adorabas al tuyo... gracias!!

Alegría, ¡y tanto que sí!!

caparzo, es que era un gran tipo, ¿verdad?

Jorge Senent, a mis hijos les he enseñado también el saludo de su abuelo... le daré un beso a mi madre de tu parte... gracias por tu cariño.

barbaria, mientras hablemos de él y quede alguien que le recuerde...

Txispas dijo...

por fin vuelvo a tu blog y me encuentro esta bella carta, bella sí, pero que arranca pedacitos de mi corazón, me recuerda a mi padre, esas cosas nunca se olvidan.

Te mando un abrazo desde la comprensión más profunda. Besos guapa.

Magnolia dijo...

Que satisfacción más grande, oir a tus hijos decir: Eso lo hacía o decía el abuelo, mamá!!!
Un abrazo muy grande...

Alís dijo...

Muy emotiva tu carta.
Evidentemente, era un gran hombre tu padre. Qué bonito es poder recordarle desde la risa, desde la alegría.

Y lo de echar las cenizas sobre la mesa de su jefe habla de su buen humor. Aunque no sé si su jefe pensaría igual, jaja.

Un abrazo enorme

Camaleona dijo...

Txispas, tus abrazos me llegan :D gracias

Magnolia, quisiera que el abuelo estuviera presente también en ellos.

Alís, siempre decía lo de las cenizas... pero al final nos cortamos... supongo que desde dónde esté nos lo habrá perdonado...

CG-FS dijo...

Yo siempre le recuerdo sonriendo y entonces me viene a mi una sonrisa. qué bonito lo que le has escrito, me he emocionado.

Un beso muy fuerte.

Camaleona dijo...

cg-fs, es que era un gran hombre...

mmarde dijo...

Pero cuánto se echa de menos a un buen padre... Pero cuánto, cuánto...

Camaleona dijo...

mmarde, ¿buen padre? buf!! ¡¡era el mejor!!

Nieves LM dijo...

No sabes (sí, sí lo sabes, es una forma de hablar) la suerte que has tenido con un padre así. Lógico que transmitas tanto. Un beso.

Ana dijo...

Me ha conmovido.
Lo bueno es recordar todos los momentos buenos, aquellos que te hacen pensar que aun vive, porque las cosas buenas de la vida y las personas importantes son las que tenemos que guardar en nuestro corazon siempre. Eso nos hace grandes.

este es el diario

de una madre, esposa, hija, hermana, nuera, tía, cuñada, amiga, trabajadora... que intenta seguir siendo y sintiéndose MUJER