Siendo madre, esposa, hija, hermana, nuera, tía, cuñada, amiga, trabajadora... cómo mantenerme mujer.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Después de una mala noche

La otra noche mi marido pasó uno de sus cólicos nefríticos. Yo nunca he pasado ninguno, pero dicen que es un dolor espantoso, peor que un parto, y si además lo sufre un hombre hay que multiplicarlo por diez. Se podría decir que pasamos una mala noche, especialmente él, claro. A la mañana siguiente aún se encontraba un poco flojo, y se quedó en la cama. Pero la marcha normal de coles y trabajo no perdonaba, y los niños aún menos, así que me preparé para afrontar un día complicado.

Mi esfuerzo por prepararme para el largo día fue en vano, de hecho creo que empeoró las cosas, en cuanto desperté a los chiquillos, el pequeño me detectó cansada y demasiado empeñada en que todo fuera como la seda y decidió que era el día perfecto para llamar mi atención haciendo todas esas cosas que sabe que no debe hacer. Un día conseguiré encontrar el lugar en el que mis hijos guardan los detectores de mami a punto de estallar y los desconectaré. Así que hijo con ganas de cabrear a mamá y mamá con paciencia cero era la combinación perfecta para que la mañana terminara... un poco mal. Y eso fue lo que ocurrió.

El pequeñajo no quiso dejar a sus amigos en la cama, no quiso quitarse el pijama, no quiso vestirse, no quiso hacer pis, no quiso desayunar, no quiso recoger los juguetes, no quiso ponerse la mochila, no quiso dar un beso a papá, no quiso coger las galletas del almuerzo, no quiso salir de casa. Y yo no quise respirar hondo, ni contar de cero a cien al revés, ni sonreír, ni hablarle con calma, no tenía tiempo de dedicarme a convencer a nadie, hay días en que las cosas hay que hacerlas y punto. Por eso cogí en brazos a mi-niño-lágrimas-de-cocodrilo, berreando como si estuviese poseído y gritando “quiero un beso a papá, quiero un beso a papá”, le dije que mientras siguiera gritando y llorando yo no podía entender nada de lo que decía y no podría ayudarle, agarré al mayor de la mano, por suerte ese día no tenía el detector de mamá cabreada enchufado, y salimos pitando de casa.

Una vez dejamos al mayor en el cole y nos subimos al coche, el chaval empezó a tranquilizarse y quiero pensar que también empezó a recapacitar. Entonces fue cuando se dio cuenta de que no había cogido sus galletas del almuerzo. “Mamá, las galletas”, me pidió. “Cariño, cuando hemos salido de casa estabas llorando y gritando y yo no podía hacerte caso porque no entendía nada de lo que me decías, así que las galletas allí se han quedado, hoy galletas no, otro día sí”, le respondí, y él debió entenderlo estupendamente bien porque ni lloró ni nada, aunque también puede ser que empezaba a aburrirse de llevarme la contraria.

Cuando llegamos a la guardería le expliqué a la seño porqué no había traído las galletas del almuerzo, buscando un poco de refuerzo por parte de la profe. Después de escuchar la versión de lo ocurrido, la seño muy cariñosa, le dijo “No te preocupes de nada bonico, aquí en el cole tenemos un montón de galletas, toma guapo”, y delante de mis narices le ofreció dos galletas. El peque plantó una enorme sonrisa de oreja a oreja y las cogió con cara de triunfo. Yo me encendí, pero qué puedo esperar de unas profesoras que cuando les pregunto cómo puedo trabajar la autonomía del crío me responden que qué más quiero que haga mi hijo, si come solo y controla el esfínter, ellas se dedican a darle mucho cariño. De eso no me cabe la menor duda. El año que viene, cuando vaya al colegio de mayores, será otro cantar.

El caso es que la autoridad ante mi hijo quedó enterrada a cien metros bajo el nivel del mar. Mi confianza en las profes de la guardería sufría un nuevo traspié. La profesora se quedaba más ancha que larga. Mi hijo más contento que unas castañuelas, había conseguido no completar ninguna de sus responsabilidades de la mañana y de premio… galletas.

33 comentarios:

DIAVOLO dijo...

Hay pocas cosas que me enciendan más, que el hecho de que cualquier persona me desautorice ante mis hijos. Creo que es un gravísimo ejercicio de estupidez o incompetencia... y especialmente peligroso cuando proviene de quienes están al cuidado de nuestros pequeños. Es frustrante ver que esas personas que deberían colaborar en su educación (sin eludir ni minimizar la responsabilidad como padre, eso nunca) muchas veces parecen carecer de toda sensibilidad, conocimiento, intención, inteligencia, preparación o no sé cuántas cosas más... pero así está montado el mundo, amiga mía...

Besos solidarios.

P.D. Mis hijos también tienen detectores de esos... y no los encuentro. Me temo que los llevan subcutáneos... :))

Calvarian dijo...

Espero que tu marido ya esté mejor...Así es cuando más pueden dar por el saco ...de cabeza. Lo sufro diariamente...a veces en silencio como las hemorroides...otras veces...las más, no hay silencio. Tengo mu mala leche. Efectivamente...la profesora no ha sabido gestionar el momento. Pero bueno...así a ella no le da guerra...que es lo importante para ella claro
Bésix

Cris dijo...

Yo que tú, querida Camaleona, en privado y sin tu hijo delante, le "contaría" 4 cositas a esa profe.... me imagino que te quedarías a punto de llorar, no? En fin, ya pasó, y espero que el cólico de tu marido también. Un gran beso, preciosa :)

Dara Scully dijo...

Eso de los detectores me da susto. Si yo tengo paciencia cero ya ahora, ¿qué pasará el día en que tenga menos aún de lo normal y ellos se den cuenta por alguna extraña e incontrolable razón?
¡Lo que yo diga, qué miedo!



miau
gordo
:)

sara dijo...

Espero que tú marido se encuentre mejor, tengo oído que es muy doloroso lo que pasó. Como somos los niños, jajajaj...

Muchos besos.

Sara

Elisabeth dijo...

espero q tu marido este mejor corazon esos colicos duelen muchisimo,en cuanto al enano mala cosa hizo la profe quitandote autoridad y menos delante del peque...


besitosssss

Agua dijo...

Ay q ver q parece q hay dias q todo sale al reves! Me imagino que el hecho de que alguien te contradiga y te desautorize frente a tus hijos cuando tu intentas educarlos no tiene que hacer ninguna gracia!un beso!!!

aLba * dijo...

te deseo un buen comienzo de semana... :)

Doña María dijo...

En mis tiempos, las únicas galletas que nos daban en la escuela tenían cinco dedos y te dejaban una bonita marca roja en el culo.
Me parece que a esa profe le habría venido de perlas, en su momento, probar una de esas galletas.

acoolgirl dijo...

Tu niño es muy listo!! Seguro que ha visto algo similar en la guardería y, por eso mismo, ni lloraba ni nada al darse cuenta de que él no tenía galletas... Sabía que se las darían!!

Espero que tu marido esté mejor!!

Un besitooo

Camaleona dijo...

Diavolo, ¿sabes que es lo mejor de todo? que hace una semana tuvimos la reunión de principio de curso y nos dijeron a todos los padres que en la guardería y en la familia tenemos que trabajar en equipo. Si por alguna de aquellas algún día encuentras los dichosos detectores, haz el favor de compartirlo conmigo...

Calvarian, pues sí, para ella habría sido un problema tener que seguirme la corriente.

Cris, no te preocupes que no me da por llorar por estas cosas. Yo sé muy bien lo que soy y lo que quiero sacar de mis hijos. Si no me ayudan desde los colegios o guarderías, pues lo tendremos que trabajar más desde casa. Prefiero no enfrentarme a ellas porque sé que no obtendré nada a cambio, están convencidas de que lo que hacen lo hacen bien.

Dara Scully, pues no tengas la menor duda de que se darán cuenta, y es más, lo utilizarán en tu contra... no sé qué le encuentran de divertido pero es así.

sara, mi marido ya está mejor, sólo era un poco de arenilla!!

Elisabeth, es que luego lo intenté con la profesora de la tarde y la respuesta fue exactamente la misma... que no me preocupe de nada si se me vuelven a olvidar las galletas, que ellas tienen un montón... ¿olvidar? no han entendido nada.

Agua, con estas profes tenemos la sensación de que no nos acompañan en la educación del chiquillo.

Alba*, gracias!!

Doña María, si es que son unas blandas, que siempre están con que hay que su único programa formativo es darles cariño a los niños... Así me lo van a convertir en un delincuente juvenil...

Camaleona dijo...

Acoolgirl, pues sí, sabía que en la guardería estaría a salvo de cualquier "chorreo"... mi marido está mejor, ya ha vuelto a la cerveza y la coca-cola... hasta que le vuelva a dar la siguiente!!

María dijo...

Espero que tu marido se encuentre mejor. Yo sí conozco lo que es un cólico nefrítico, duele mucho, lo tuve una vez, pero enseguida se me pasó aunque tuve que ir al médico, se conoce que los nervios se me pusieron en el estómago, y no te imaginas cómo duele.

Gracias por compartir tus vivencias familiares.

Un beso.

Camaleona dijo...

María, muchas gracias por tu preocupación, está mucho mejor. Pero como son las piedras en el riñón... pues hasta que se le vuelva a mover una.

Luly dijo...

Espero que tu marido se encuentre mejor. Los niños no pueden saber cuando una madre o un padre han tenido un mal día porque ellos tratan de llamar la atención como sea y cuando sea.Crees que tienen un detector? te ayudo a buscarlo? :)

Saludos

Gara dijo...

La verdad es q hay dias, q mejor no salir de la cama.

Besitos

Camaleona dijo...

Luly, no lo creo, estoy completamente segura. Sólo me queda averiguar dónde lo esconden... si lo encuentras, avisa...

Gara, exactamente eso es lo que hizo mi marido... no salir de la cama...

Rebeca dijo...

Uff! qué complicado es ser mami! sobretodo por ese maldito detector que bien dices tienen los niños que saben cual es el peor momento para exasperarte.
Y encima a veces parece que el mundo se ponga todo en tu contra para quitarte toda la autoridad, no sé, yo más que a los profes a veces recrimino la manía de los abuelos de darles todos los caprichos a los nietos mientras tú ejerces de demonio poniendo reglas y castigos.

Camaleona dijo...

Rebeca, nuestros niños han ido a la guardería desde pequeñitos, así que los abuelos los han tenido de vez en cuando, ya no me importa si les dan caprichos de vez en cuando, ellos saben bien que en casa es diferente.

Duende Azul dijo...

Tal vez aprendió la lección más real sin darse cuenta. Que en esta vida lo normal es no premiar a quien lo gana y gana quien no lo mereció. El trabajo ahora es tuyo, enseñarle a no seguir ese camino facil de esperar el premio sin esfuerzo.

Un abrazo

Menda. dijo...

Ojalá tu marido ya se encuentre mejor. Anda que no te ha salido listo el niño ni nada, jajajajajaj.

mmarde dijo...

Bueno, consuélate pensando que los profesores de tus hijos son algo momentáneo y circunstancial, y que, al final lo que cuenta es que en casa... no hay niño bueno, no hay galletas. Él lo sabe, seguro.

SOMMER dijo...

Esta claro que no ha sido un buen día...
Seguro que mañana mejora...

Camaleona dijo...

Duende Azul, siempre he conseguido lo que tengo con mucho esfuerzo. Me regalaron la vida, los estudios, besos y abrazos... poco más. Así que eso es lo que transmitiré a mi hijo.

Menda, los pequeños es lo que tienen, que son unos listorros... pero se supone que yo más ¿o no?

Mmarde, sí lo que pasa es que el año tendrá nueva profe y como sea quién yo me sé, ya veremos si la cosa mejora o empeora. El trabajo hay que hacerlo en casa.

Sommer, ya ha mejorado, vuelve a vestirse solito, a desayunar en un pis pas, a recoger los cuentos, los juguetes, a sus amigos, a guardar el pijama... sólo fue un lapsus...

ALMAGRISS dijo...

Mmmmm... la vida no es justa... yo también lloro con unas lágrimas de cocodrilo impresionantes... y nadie me premia con galletas :)

Camaleona dijo...

Almagriss, igual es porque son madres desalmadas y sin corazón, igual que yo.

Marga Fuentes dijo...

Dicen que no hay nada peor que un cólico en un hombre, así que, espero que tu marido ya esté recuperado y se le haya terminado el sufrimiento.
El resto del texto, precioso, me hizo reír. Eres fantástica camaleona, te veo de aquí para allá sin parar de la mañana a la noche.
Y la seño, te hizo coger un buen cabreo, sobre todo, como dices tú, que el trabajo en equipo brilló por su ausencia.
Lo siento por ti, porque veo que eres responsable y que estás en todos los detalles con tus hijos y con tu marido. Un pedazo de mujer, que le dicen.
Un beso y un gran abrazo,

Camaleona dijo...

Marga Fuentes, bueno, se recupera hasta que le dé el próximo... te agradezco muchísimo este montón de palabras positivas que me dices... aunque si le preguntas a mi marido y a mis hijos... ¡¡soy el ogro más ogro que existe sobre la faz de la tierra!!

CARMEN dijo...

Ser madre es muy dificil y complicado, yo los tengo ya mayores y me resulta más complicado aún.
Un abrazo.

Camaleona dijo...

Carmen, vaya supongo que cada edad tiene su complicación... pronto empezaremos con los deberes, luego las compañías, luego las aficiones, las novias!!

Alegría dijo...

... todo me resulta tan... familiar... Bufff, y después siempre llega uno-a a decirte "pero relájate; es que no tienes paciencia... Mira ven, es que no exiges lo suficiente..." o "eres excesivamente exigente; debes aprender". Yo, hay veces que debo contenerme para no gritar todo lo que se me pasa por la cabeza en esos momentos...
Un beso comprensivo.

Txispas dijo...

joder con las de la guarde... deberían hacer hojas de reclamaciones para eso, yo ya hubiera puesto algunas...
en el cole de mayores... es lo mismo el primer año, pero al segundo es otro cantar, o eso me han dicho. Quiero-quiero está en primero de infantil todavía...

Camaleona dijo...

Alegría, desde luego, con las profes de esta guarde lo tenemos claro, porque siempre nos dicen que le exigimos demasiado, y luego la psicopedagoga de la guardería siempre nos dice que no exigimos lo suficiente.

Txispas, no, si me creo que pondrías una y mil reclamaciones, pero es guardería pública, así que no nos podemos quejar... ¿en primero de infantil todavía le super protegen...? pues el año que viene quiero-quiero va a flipar.

este es el diario

de una madre, esposa, hija, hermana, nuera, tía, cuñada, amiga, trabajadora... que intenta seguir siendo y sintiéndose MUJER