Siendo madre, esposa, hija, hermana, nuera, tía, cuñada, amiga, trabajadora... cómo mantenerme mujer.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Silencio en la sala

Para el trabajo tenía que pasar un examen de certificación. Me pasó lo típico de todo buen estudiante, que me lo dejé para el final de todos los finales. Vamos, que el examen era el lunes y empecé a estudiar nada más y nada menos que el sábado, con los niños por aquí danzando, y mi marido también, que a veces cuenta como uno más. Así que me ponía los cascos con la música a toda castaña, y aún así podía oír a los mayores peleando, el pequeño llorando y mi marido haciendo lo que podía. Debo aclarar que tengo la mesa del despacho en el mismísimo centro del comedor familiar, así que no tengo forma de esconderme.

Total, que el lunes fui al examen. Y me metieron en una sala donde estaba yo sola. Y había mucho, muchísimo silencio. Un silencio sepulcral. No se oía absolutamente nada. Sólo mi respiración. Y nada más. Nada de nada más. Mucha paz. Y soledad. No había nadie. Estaba sola. Me preguntaba si me estaba ocurriendo en realidad, o estaba soñando, porque hasta en mis sueños hay siempre mucho barullo. Aquello no podía estar pasando, era irreal.

¡Qué miedo me entró! Me acordé de que hubo un tiempo en el que me gustaba el silencio, y hasta lo buscaba, pero eso fue hace unos cuantos millones de siglos. En otra vida.

2 comentarios:

Jesús S Ferrera dijo...

Me gusta mucho! Pásate por mi blog www.jsferrera.blogspot.com

Moadiario Elena del Real dijo...

Hoy me encontré con un comentario antiguo en mi blog, y quise corresponderte...
Hace tiempo que no te leo, pero me ha encantado este post sobre la soledad. Yo la he descubierto hace unos años y cada vez quiero que me acompañe por este camino de mi vida.
Es una descripción fantástica la que has hecho.
Un abrazo enorme!! ;-)

este es el diario

de una madre, esposa, hija, hermana, nuera, tía, cuñada, amiga, trabajadora... que intenta seguir siendo y sintiéndose MUJER